Hacemos plugins para nuestros propios encargos, luego los licenciamos
No somos una empresa de producto que además atiende clientes. Somos una agencia que lleva webs en producción y que, cuando se topa con un problema que ningún plugin resuelve bien, lo escribe. Esa diferencia explica casi todo lo demás.
Primero hay un cliente con un problema
Cada plugin del catálogo empezó siendo una línea en un presupuesto de la agencia.
Aparece el problema
Un cliente necesita algo que el repositorio de WordPress no cubre, o lo cubre con un plugin abandonado, lento o que obliga a pagar por búsqueda. Lo primero que hacemos es buscar si ya existe: si lo hay y funciona, lo instalamos y no escribimos nada.
Lo resolvemos para ese proyecto
Se desarrolla a medida, con el alcance justo de lo que ese cliente necesita, y se pone en producción. Ahí es donde se descubre lo que no habíamos previsto, que siempre es más de lo que parecía.
Solo entonces se convierte en producto
Si el problema se repite en otros proyectos, generalizamos la solución, la documentamos y la publicamos. Un plugin llega al catálogo después de meses funcionando en webs reales, no antes.
Reglas que no negociamos
Son las que hacen que dentro de tres años el plugin siga instalándose sin sustos.
Como manda WordPress
Ganchos, funciones y estructura del núcleo. Nada de tocar tablas por debajo ni de sobrescribir plantillas del tema. Por eso conviven con temas y plugins de terceros sin pelearse.
Nada sale sin pasar la batería
Cada versión ejecuta el conjunto completo de pruebas automatizadas antes de publicarse. Si algo se rompe, se entera la batería y no tu tienda un martes por la tarde.
Código propio
Sin librerías de terceros que se abandonan a los dos años ni servicios externos que pueden cambiar de precio o cerrar. Lo que instalas es lo que hay, y responde de ello quien lo escribió.
Pensado para catálogos grandes
Las estructuras propias existen precisamente para no depender de las consultas que se atascan cuando un catálogo crece. Un plugin que va bien con cien productos y mal con diez mil no sirve.
Los datos no salen de tu hosting
No enviamos tu catálogo ni las búsquedas de tus clientes a ningún servidor nuestro. Eso te ahorra documentar transferencias de datos y encargados de tratamiento.
Sin sorpresas al actualizar
Probamos contra las últimas versiones de WordPress y WooCommerce antes de cada publicación. Cuando un cambio obliga a romper algo, lo avisamos antes de que llegue a tu panel.
Un plugin no se termina el día que sale
Lo que pasa a partir de ahí es lo que de verdad diferencia a un producto mantenido de uno abandonado.
Se actualiza porque lo usamos
Los mismos plugins están instalados en webs que llevamos nosotros. Si algo falla, nos afecta a nosotros primero.
La marcan los clientes
Lo que más se pide en soporte es lo que entra en la siguiente versión. No hay funciones que existan solo para engordar la lista.
Responde quien programa
El correo llega al equipo que escribió el código. Sin niveles de escalado ni respuestas de plantilla.
Se puede extender
Si necesitas algo específico de tu negocio, lo presupuestamos como desarrollo sobre el plugin, sin bifurcar tu instalación.
Para que sepas dónde te metes
Lo que no vas a encontrar aquí
- Un catálogo de treinta plugins publicados en un año.
- Versiones gratuitas recortadas para forzar la compra.
- Funciones anunciadas que llegarán «próximamente».
- Soporte que responde con enlaces a la documentación.
Lo que sí
- Plugins que llevan meses en producción antes de venderse.
- Una sola versión, completa, con licencia por dominio.
- Lo que está en la web es lo que hace hoy el plugin.
- Respuestas de la persona que puede arreglarlo.
¿Te falta algo que no está en el catálogo?
Cuéntanoslo. Puede que ya lo tengamos a medias en otro proyecto, y si no, te decimos con franqueza si tiene sentido desarrollarlo.
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